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Archive for the ‘Caja pa’ cosas bonitas’ Category

Buscamos Amor,
por las buenas y por las malas.
Lo buscamos con enojos y caprichos,
con alardes, y regalos,
lo buscamos cuando ayudamos,
cuando nos distanciamos
con celos, y cuando reprochamos.
Lo buscamos cuando intentamos llamar la atención, y
también cuando huimos para que nos llamen,
lo buscamos de las mil y una maneras
que nos hemos inventado.
Pero apenas algunos consiguen encontrarlo.
Porque sobre todo el Amor florece cerca de aquellos pocos
que habiendo aprendido a valorarse a si mismos
no han dejado nunca de sentirse parte del Todo.

Mujer Árbol

buscando amorhttps://www.facebook.com/MujerArbolAle

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A veces encuentro algo, un numero de teléfono, una cajita, la tarjeta de un regalo y traen a mi una imagen, una persona, tal vez una historia; … un recuerdo, a fin de cuentas; … a veces todo lo vivido se vuelve muy presente, otras veces parece que fue un sueño, algo tan irreal que tengo que esforzarme para distinguir si sucedió o es algo que mi mente inventa. Sonrío, ahora sonrío mucho y pienso que he conocido seres maravillosos, y he vivido tantas cosas fantásticas … pero lo maravilloso es que lo mejor esta por llega. Tengo la certeza que historias maravillosas esperan agazapadas, a cada paso que doy, … seres a los que voy a querer aparecen a cada vuelta. Ahora estoy dispuesta a descubrirlos y ellos a mostrarse.
Hoy he intentando recordarte, pero como la memoria es muy puta, lo único real que vino a mi fue aquel sueño que tuve en Santa Teresa; extraño en su día, tan premonitorio después, tan real hoy (ayer).

He busca, sin éxito, fotos antiguas para convertirte en un ser real, … en el ser, que fuiste. …¿será por eso, por lo que a mi no me gusta aparecer en las fotografías? ¿será que aspiro a esfumarme de la vida de los que no están en la mía?

He abierto ventanas y derrumbado murallas para que la brisa limpie los recuerdos y arrastre el olvido. El mundo nítido, que habita, en mi mente empieza a materializarse a mi alrededor, poco a poco, de un modo sutil e imperceptible, pero constante e intenso: mi mundo empieza a aparecer.

No me rindo, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir los sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar mis sueños. Si lo confieso, una versión un tanto libre de las palabras de Mario Benedetti

“No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo”

… y si hubiera sido solo un sueño, … sin testigos,… sin fotos, …sin … solo en mi mente.

cara soñando

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 El Silbo Vulnerado. Homenaje a Miguel Hernandez la poesía amorosa (Rayo), la de guerra (Viento) época en prisión (Ausencia).

http://elsilbovulnerado.blogspot.com.es/

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El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios.

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario.

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

ego c

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Revisando textos antiguos, que escribí aquí, encontré este que me apetece compartir de nuevo; tal vez, porque en estos últimos años he conocido demasiados Tomas, tal vez, porque tengo la esperanza de encontrar de nuevo a Risk, asi de repente. Acoli ya no me escribe.

“Me llamo Tomás…
5 julio, 2007 por Antia Saudade” | Editar ( si he editado el texto y al final, esta vez, he insertado una foto que no soy yo, pero debería serlo, la encontre en: http://www.entrevistasdeunhada.com/about-me/)

“Me llamo Tomás y, se sentó a comer con nosotros. No le dijimos nada, traía ron y compartimos la comida. Al día siguiente, estaba en la estación de autobuses y viajábamos al mismo lugar; al llegar nos alojamos en el mismo hostal.

Risk y yo llevábamos meses viajando así, sin hacernos preguntas, sin tentar al destino. Nos conocimos en un albergue. Yo estaba enferma, tosí toda la noche, no creo que lo dejara dormir; are you ok? pregunto al amanecer y me dio su jarabe para la tos. No, yo no estaba bien, apenas podía caminar y menos cargar con la mochila pero tenia que continuar viaje o quedarme una semana en medio de ninguna parte. Soy Risk, pintor y, agarro mi mochila hasta el lugar del camino donde dijeron que paraba la camioneta. Yo negocie el pasaje para los dos con el conductor, luego pregunto: dies quetzales hasta Los Encuentros ¿estas segura?. Si conteste. Así conocí a Risk, él me cuido cuando estuve enferma y yo negociaba el precio con los conductores y en los albergues.

A veces llegábamos hasta lugares donde no era fácil sobrevivir, solo para ver un hermoso atardecer.
Él pintaba nubes, palmeras, mujeres desnudas y mis silencios. Yo trabajaba de mesera o lo que surgía. Le cure las manos despellejadas cuando amó a una diosa de ébano contra la hamaca, …hasta troceé la fruta para que el ácido no escociera sus heridas. Un día vendió un cuadro, a una pareja de canadienses, y vivimos el mes siguiente tumbados al sol en playa Maria, conociendo gente, comiendo langosta. Allí Lagordagladys espiaba las arrugas de nuestras sabanas para adivinar que pasaba dentro de la habitación; su universo se redujo a averiguar si Risk y yo eramos amantes.
Un día conocimos a Acoli,…viajo solo, trabajo en lo que surge …hago pulseras, y yo conteste a mi me las regalan… Lo encontré vendiendo en el muelle: collares de brillantes semillas, aretes …yo iba a ver la puesta de sol, recogió y vino conmigo…brisa, susurros, canciones de Alex Ubago a mi oído…aquella noche vino a dormir…y a la siguiente…el tercer día amanecimos abrazados en un rinconcito de la cama y Risk durmiendo de cruzado…la tormenta pudo con la prudencia que lo había dejado en una hamaca del muelle las noches anteriores.¡ Risk y las hamacas!.

Y fuimos tres sin preguntas, sin dudas, sin tentar al destino… tres juntos, felices. Nos hicimos una foto, la única en que me miro hermosa…Risk nos pinto alas: de mariposa de colores para mi, de suave plumón blanco para Acoli, como de espuma de mar para él….y viajamos a otra playa…juntos …siempre los tres juntos …si llegábamos a un lugar donde nos sentíamos observados, mas de lo que lo son los recién llegados… permanecíamos poco …”somos tan felices que los dioses envidiosos nos van a castigar” dijo un día Acoli, esas cosas siempre las decíamos Risk o yo…pero éramos un equipo.Como si un mal presagio se hubiera apoderado de él hizo tres amuletos de conchas y coral.
Era eso, solo un mal pensamiento …y yo, por fin, comencé a escribir, de nuevo.
Nuestros días eran tan hermosos que no nos asustaban las tormentas.
Fue entonces cuando llego Tomas y su deseo de que todo tuviera nombre, de averiguar roles,… las preguntas…las dudas…sus planes…la racionalidad…¿donde dormiremos esta noche?…¿donde vas? …¿que quieres hacer?…

Un día desperté y Acoli nos estaba mirando, le sonreí y continuo mirando pensativo. Risk dormía a mi lado pero yo sabia que estaba fingiendo; cuando dormía su respiración era lenta, apenas movía su cuerpo y sonreía, siempre sonreía mientras dormía como solo lo hacen los bebes, entonces no: Risk se sentía observado.

Aquella tarde cuando regrese Risk no estaba, sentí un escalofrío. No estaría mas. No quedaba nada de él…sin despedidas, sin mis lagrimas; mas tarde descubrí en mi mochila un dibujo: una playa desierta o la silueta de una mujer desnuda recostada…él siempre decía que yo era como una playa desierta, a la que se deseaba llegar.

Tomás pregunto… planeo donde iríamos después… Acoli y yo nos miramos tristes, huérfanos…aquel amanecer me fui, sin abrazos, sin despedidas, sin…

Acoli me ha escrito regresa a casa ¿que hago yo?…¿sigo viajando?, para que contarle que a veces encuentro gentes que me hablan de tres seres felices que encontraron por ahí: pintor-artesano-poeta, de lo que vivieron con ellos ¿seriamos nosotros? yo no los reconozco, no me reconozco, no recuerdo haberlos visto….a veces me enrosco en otros cuerpos, necesito calor. A menudo encuentro a Tomas y me escondo. Parto rápido no quiero saber nada de él… De Risk nada: silencio, ausencia, pregunto por él a los caminantes pero no saben decirme…y continuo en el camino por ver si surge de nuevo la casualidad del encuentro …el mundo es diminuto puedo encontrarlo…ocurrió ¿volverá a ocurrir?….”

el hada

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Podría haberlo escrito yo, pero antes lo hizo otra persona, así que transcribo sus palabras, un poco adaptadas, lo confieso, he suprimido ciertas partes (con las que no comulgaba tanto) por puntos suspensivos; puedes leer el texto original en: https://www.facebook.com/laura.velasco.7739?fref=ts

“No recuerdo, cuándo empecé a olvidar que lo importante era cumplir los propios sueños para compartirlos con aquellos a quien amas o bien con quien tal vez amarás un día. No recuerdo, dónde perdí la pista de las posibilidades. Es posible que todo esté en aquél conjunto de palabras que crearon un hueco en mi: “ser para los demás”. Señores, señoras, nadie puede ser para nadie. A nadie le aportas nada si tú mismo renuncias a luchar por tus propios sueños.

No es tarde, la vida acaba de empezar: a los 30, a los 40, a los 50, a los 60. Todo recomienza cada amanecer. ¿Por qué perdérselo? ¿Por qué quedar en el arcén de la existencia? La carretera de tu vida sigue, incluso cuando tú decides pararte para dar un descanso a tu … alma.

Recomienza mañana: sin el daño que te hicieron, sin aquello que quisiste creer, sin descanso, sin reposo. Los sueños esperan, pero no … esperan eternamente. Ponte ya a tu trabajo que no es más que el de esforzarte por ser feliz. (…) trabaja cada día en tus sueños, como si en ello te fuera la vida, como si fuera tu sustento. … : tu sustento emocional, tu esperanza, el núcleo central de tu vida.

Sencillamente, date la oportunidad que nadie te dio. Mírate … en el espejo como nadie antes te miró. Perdónate todo. No importa si vuelves al error. Es más: ¡vuelve al error y ámalo!. De errores está hecha la ciencia, el arte … las relaciones humanas. Suma errores, como quien suma proyectos vitales. Y luego recuérdalos, que recordándolos un día evoquen cada uno un periodo de tu vida. Colecciónalos … . Susúrrate a tí mismo: éste lo he repetido, éste es el primero, éste fue el último.

Di a tu corazón: Silvana, ya nada es como antes, ya nada es antes, estás trabajando en el ahora, … . ¡Oh, sí, Silvana!, nada ni nadie puede pararte. … (…) . Todos intentaran que compartas su misma programación vital. Todos intentaran que lo dejes, que seas del montón. Porque puede ser que tu libertad cuestione … sus propias cárceles,

No olvides Silvana que lo que comprendiste, en este punto del camino, es la indicación que te llevará a tu destino, a tu lugar. No importa si aquellos a quienes conociste, requieren que seas la de siempre y te pidan que estés en el lugar de siempre. Nunca se sabe, tal vez el lugar en el que te encuentras sea el lugar de partida desde donde puedas recomenzar, pero seguramente visto desde otro prisma. Tal vez se trate de un lugar recóndito en tu alma, o tal vez ése lugar sea el enclave inhóspito e insospechado que jamás visitaste antes. Da igual si no conoces el lugar o a las gentes.

Recuerda, …, que nadie dijo que encontrar la propia vida signifique anclarse en un hogar conocido. Tal vez descubrir ese hogar … suponga liberarse de tanta estupidez concentrada en ideas adquiridas durante las primeras décadas de tu … vida.

Véndelas todas Silvana, ¡¡¡ vende TODAS LAS IDEAS ADQUIRIDAS !!

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galeano

Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en Montevideo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno: entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.
La pálida. El libro de los abrazos. Eduardo Galeano.

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