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Archive for the ‘Meeting point’ Category

Raquel

 

Raquel me dice que cuando no consiga contar algo,  hablar de ello, debo escribirlo; que esta es otra forma de verbalizar todo lo que me pasa. Claro que Raquel también pretende que luego le muestre lo que he escrito. A mí eso no  me parece bien. Escribo cosas que me cuesta confesarme a mi misma. Entonces ella se enoja, es mandona y esta acostumbrada a que le obedezcan. También es sabia, le pierde el mal carácter pero es buena.

Raquel dice muchas cosas. Cosas para provocar, como que ninguna pareja debería hacer planes de futuro hasta después de los mil polvos, si la apuran mil quinientos. Hasta que el  morbo  desaparezca. Yo no  estaba de acuerdo.

Sel y yo llevamos unos trescientos (no los tengo contabilizados pero lo conocí en la fiesta de  la nochevieja pasada). Es el hombre de mi vida, Raquel dijo que bien, que de momento era el hombre del 2006, también le dije que creía que me había enamorado por primera vez en mi vida.

El martes pasado Sel me invito a cenar. Todo era perfecto; restaurante de reserva muy anticipada. Calcule que debió pedir mesa a finales de verano sino es imposible para estos días. La mejor mesa, la que no consiguió su padre el dia que nos invito a almorzar.

Los ocupantes de las otras cuatro mesas solo podían intuirnos, yo veía a la pareja  junto a la fuente y  el  murmullo de las otras conversaciones:  elegantes, educadas, distantes… . Los de la mesa de la fuente no hablaban.

Sel ordeno la comida para los dos. Observe cierta complicidad con el metre (maitre). Todo era perfecto como siempre. D-e-l-i-c-i-o-s-o. Eligieron hasta el vino, con la ilusión que me hace a mi poner en practica el curso de cata que termine en noviembre. Pero todo era tan  perfectamente redondo que no me importo. Solo fallaba el móvil que sonaba cada cinco minutos en la mesa junto a la chimenea y el hombre contestaba como sin tal cosa, sin darse cuenta que interrumpía la paz de los comensales y de que ignoraba a su pareja.

A los postres creo que comenzó a sonar un violín y cuando dejaron el carrito con el café y los licores Sel se puso solemne, hablo de nosotros, de él, de sus planes, de futuro. Así con la coma no de nuestros planes de futuro sino de sus proyectos y de futuro. Y yo sonriendo como una imbecil. Solo acerté a mirar a la pareja de la fuente que continuaba en silencio después de que Sel colocara en el dedo corazón de mi mano izquierda un anillo con un diamante. Creo que mi abuela los llama solitarios. No sabe que yo ahora también tengo uno, No  lo he mostrado. No sé lo he  contado a nadie. A Raquel si. Tampoco sé que dije anoche porque desde el momento que vi el estuche solo pude pensar en la educada y silenciosa pareja de la fuente y que yo no quería ser como ellos. Desde anoche tengo la boca pastosa, amarga y nervios en el estomago. Sel creyó que estaba emocionada. Esta tarde hable con Raquel.

-¿Y?-

-Sel cree que estoy muy emocionada-

-¿Y?-

-No estoy emocionada-

-Eso ya lo sé, pero que vas a hacer-

-Creo que lo voy a dejar-

_¿Hum?…-

He respirado profundamente y mirándola a los ojos

-Lo voy a dejar- y he pensado  que mi madre no  lo va entender, mi abuela se  enojara conmigo.

Entonces  ha sonreído

-Ese pedrusco es una buena recompensa por trescientos  polvos-

 

Raquel es increíble, no se si lo que me  dice es muy ético pero no voy a cambiar de psicóloga. Me hace tanto bien y ahora voy a necesitarla mucho.

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Cuentame tu el final

 
 

 

Tengo muy poquitas adicciones…en realidad solo una, La comparto con fetichistas, artistas, esposas de tiranos y gente corriente, gente de la calle como yo. Me apasionan los zapatos; paso por delante de un escaparate y mientras otras se extasían en las joyerías, ante el brillo de los diamantes o las facetas de una esmeralda. Yo no. Vale, son bonitas, pero son piedras;  caras, carísimas, pero piedras  frías.

Esta mañana ocurrió, estaban allí en la zapatería de la plaza de los juzgados. No tenia tiempo. Al salir del registro no quise evitar pasar de nuevo junto al escaparate. Que perdía con entrar y probarme los topolinos marrones que me miraban provocadores desde los tacones imposibles. Me quedaban como un guante, la piel era suave, el corte del empeine perfecto, resguardaba no aprisionaba. Aquellos zapatos habían sido hechos por un mago, y…

Deje la caja con los zapatos en el asiento del coche y  luego me los llevé también a la oficina. No veía el momento de ponérmelos de nuevo. Cerré la puerta desabroche las botas, me quite los calcetines, abrí la caja y allí estaban con sus apliques de piel verde y sus pespunteado. Me puse el zapato izquierdo lo sentí un poquito grande sobre el pie desnudo, no le doy importancia; me puse el derecho me oprimía, no había justificación me hacia daño no podía andar: el derecho me iba pequeño y el izquierdo grande.

– Mierda no puede ser- recordé que hacia unos meses las sandalias de la boda de Carmela resultaron ser un pelin pequeñas. En Entonces no fui a reclamar, después de todo las podía llevar y no estaba segura de si ya me eran pequeñas cuando me las probé en la tienda..

 

Pero esta vez, no. La confusión del guapo empleado era clara, por mucho que sonriera y por muy amable que fuera. El derecho me iba pequeño y el izquierdo grande

 

La zapatería a esas horas esta vacía, me ha recibido la amplia sonrisa del muchacho

-Buenas tardes, creí que esta vez tampoco ibas a regresar.

– …

 

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La despedida

 

Ella dejo las llaves sobre la mesa; lo toco suave en el hombro para despertarlo. El odiaba las despedidas, y no seria la primera vez que se hacia el dormido, penso que si no despertaba, no lo intentaria de nuevo. Ya habia esperado muchos minutos sentada en la cama, aguardando el momento adecuado.El se desperto rápido, ni siquiera remolón, cualquiera diria que llevaba un buen rato esperando, escuchando como metia las ultimas cosas en la mochila, no sabia a que habia salido a la terraza pero estuvo un buen rato alli. Trataba de no hacer ruido, pero él podia sentir hasta su respiracion.

Fue un abrazo breve ni siquiera se miraron a los ojos, lo evitaron. No le pidio que se quedara, se despidieron prometiendose un nuevo reencuentro.

Cerro la puerta de golpe; lo dejo atras tumbado bocabajo en la cama. Oyo como resonaban sus chanclas en la escalera,…iba por el tercer rellano,…llegaba al cuarto piso, despues del tercero ya no distinguio sus pasos. Agarro la almohada, la abrazo, alli estaba todavia su olor, giro para ocupar el lugar que ella dejo vacio en la cama, ya no estaba su calor. Oyo como se cerraba de golpe el portal, …las primeras lagrimas escaparón mojando la almohada,…..ahora ya habria llegado a la avenida,.. no le he dicho…. no sé ,…no se lo he dicho nunca, te …

Ella esquivaba como podia a la gente en la calle mientras aguantaba el nudo de lagrimas a punto de estallar….

"Este dolor que siento ahora en mi pecho y que me hace sollozar,…., viene sucediendo desde que el hombre existe.Pocos aceptaron el fardo de la propia victoria: la mayoria desistio de los sueños cuando estos se hicieron posibles,…no sabían que hacer con la propia felicidad…. (Paolo Coelho en el Peregrino de Compostela. Diario de un mago)

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Meeting point

 
 

¿Pero como os conocéis? …encuentros y desencuentros…¿cómo demonios hacéis para encontraros?… ¿cómo podeis conocer tanta gente?. Pues, a veces es complicado de explicar pero es una excusa perfecta para escribir. Chico busca chica, … Harry encontró a Sally   ¿dónde esta Wally?,..necesito encontrar gente que me entienda…gente como yo. Pues  nada, aquí aparecerán algunas historias de cómo se conocen los amigos y los amantes. Cualquier parecido con la realidad: purítita casualidad, ficción…

 

 

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